Los excesos con Evo

Los excesos con Evo

Una gran cantidad de personas se ha pronunciado en contra de la decisión del gobierno mexicano de recibir en nuestro país al que fuera por casi 14 años el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, el ahora mas famoso, Juan Evo Morales Ayma.

Evo Morales renunció a su cargo de Presidente en medio de grandes protestas y movilizaciones que reclamaban el fraude electoral y argumentó que existían amenazas a su persona y equipo cercano, así como a su patrimonio. Aunque quizá lo mas importante fue la recomendación que le hiciera el ejercito y la policía de que dejara el cargo.

Los antecedentes personales del asilado han permitido una fuerte crítica, porque desde el punto de vista constitucional, todo fue legal, ya que el Artículo 11 de la Constitución nos señala: “Toda persona tiene derecho a buscar y recibir asilo. El otorgamiento de asilo político se realizará de acuerdo con los tratados internacionales”.

La narrativa oficial en relación con el otorgamiento de asilo político en México se ha centrado, por un lado, en la caracterización de lo ocurrido en días pasados en Bolivia como un golpe de Estado y, por el otro, en un discurso de supuesto humanismo, alegada protección de los derechos humanos y presunta continuidad con la tradición de asilo y refugio de México en el siglo XX.

No se puede estar, en principio, en contra de otorgar asilo político a Evo Morales, al ex vicepresidente Álvaro García Linera y a la exministra de salud Gabriela Montaño. México tiene una larga tradición en la materia que necesitamos siempre honrar sin prejuzgar sobre los personajes y sus acciones. No obstante hay implicaciones simbólicas y de fondo al tomar esta decisión.

Los fuertes cuestionamientos hacia su persona son de carácter político. En primer lugar por la forma en que gobernó su país durante tantos años y después, por que en la última elección presidencial, se sostiene que se cometió un fraude electoral,  a tal grado que la Organización de Estados Americanos recomendó la realización de nuevas elecciones.

Lo que a mi me parece realmente criticable es la actuación del gobierno mexicano, que sin petición expresa, ofrece el asilo político en nuestro país y después de ello, diversos actores políticos han mostrado claramente los excesos en los que se ha incurrido.

Beatríz Pagés lo definió como un apoyo “histérico” por esa “exagerada, excitada y nerviosa atención a Evo Morales”, atención que se parece mas a la de un Jefe de Estado.

  1. Se envía un avión de la fuerza aérea mexicana por el expresidente boliviano.
  2. Se circula una fotografía en donde prácticamente está envuelto en la bandera mexicana durante el vuelo.
  3.  El canciller Marcelo Ebrard lo recibe en el aeropuerto como Jefe de Estado.
  4. Su primera actividad es reunirse con legisladores de morena.
  5. La Secretaria de la Función Pública se reúne con él y lo invita a compartir experiencias de gobierno con los funcionarios federales de dicha secretaría.
  6. La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México le otorga la calidad de huésped distinguido y le otorga las llaves de la ciudad.
  7. Se le asigna una camioneta suburban con las mejores características de blindaje y se revive una fuerte escolta con miembros del estado mayor presidencial. ¿Pues no que ya había desaparecido el estado mayor presidencial? ¿A eso se debe que en el proyecto de presupuesto de egresos de la federación aparezca todavía una partida de mas de 36 millones de pesos para el estado mayor presidencial adscrita a la oficina de la presidencia?
  8. Come en los mejores restaurantes de la Ciudad de México, aunque el representante del restaurant haya afirmado que solo consumieron agua y café.
  9. Se afirma que vivirá en una residencia en el municipio de San Miguel de Allende. ¿De quién será esa propiedad? Si es del gobierno federal, surge la pregunta obligada, ¿para que la tienen?. Por lo menos hay que preguntarle al Alcalde de ese Municipio si le pagan el impuesto predial respectivo.

Cada día surgen mas preguntas sobre el trato preferencial que recibe el expresidente Boliviano, al grado de no saber todavía si es un exiliado político o un invitado especial del gobierno de México, especialmente invitado para distraer la atención de lo verdaderamente importante: La falta de resultados en materia económica y los nulos resultados en el combate a la inseguridad y lucha contra las bandas delincuenciales y el narcotráfico.

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Humberto Aguilar Coronado

Politólogo y Master en Negociación por la UC3 de Madrid, España.

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