Desde que iniciaron los gobiernos de la cuarta transformación, hace ya 7 años, desde la presidencia de la república, hasta la vocería de cualquier ayuntamiento, han tratado de “maquillar” sucesos con palabras y frases nuevas, que lejos de definir claramente lo acontecido, solo provocan confusión entre la ciudadanía.
Durante una (o varias) de las campañas, del que después sería presidente de la república, se videograbó a uno de los hermanos de López Obrador recibiendo dinero en efectivo en los famosos sobres amarillos, lo que a todas luces es un ingreso ilícito para las campañas electorales, pero que el propio presidente justificó como “apoyo al movimiento”.
Cuando se colapsó un tramo elevado de la Línea 12 del metro de la Ciudad de México el 3 de mayo de 2021, las autoridades expresaron que había sido un “desplazamiento hacia el suelo”.
Después, el secretario de educación pública, Mario Delgado, fue puesto en evidencia porque en su declaración patrimonial, incorporó la adquisición de un departamento por una cantidad mucho menor que el valor real y se justificó afirmando que unicamente habí sido un “error de dedo”. No, eso es ocultar información pública.
Los ataques y asaltos de “piratas huachicoleros” a instalaciones marinas de Pemex han recurrentes y se han denunciado, por lo menos, desde el 2018. La última conocida fue en agosto de este año, pero las autoridades de PEMEX no lo consideraron un asalto de piratas, se j’ustificaron diciendo que había sido un “abordaje de personal ajeno a la plataforma”.
A más de un mes del descarrilamiento de uno de los vagones del tren maya en la estación de Izamal, en lugar de decirlo claramente: ocurrió un descarrilamiento de uno de los vagones, la narrativa presidencial fue que lo sucedido unicamente había sido un “percance de vía”.
El presidente de la cámara y su esposa, al cometer un delito por recibir de regalo un par de boletos a una zona exclusiva durante la celebración del Gran Premio de México, se limitaron a decir que “no tenían costo porque habín sido cortesías”. Por supuesto que esos boletos tienen costo y los servidores públicos están impedidos para recibir ese tipo de “cortesías”.
Pero quizá una de las más graves, fue la expresión de la gobernadora de Veracrúz, cuando al conocerse la muerte de una maestra que había sido detenida por un grupo delictivo como represalia por no acceder a pagar el “derecho de piso” correspondiente, afirmó que la causa de la muerte había sido por “un infarto”.
Desde el día de la elección del 2018, se hicieron famosas las declaraciones del hijo mayor del presidente, cuando afirmó que no tenía trabajo y que no sabía a qué se iba a dedicar, por lo que es altamente sospechoso que se diera a conocer que vivió en una mansión en Houston, Texas y que se de vida de magnate, sin conocerse a que se dedica laboral o profesionalmente desde hace 7 años.
En su momento nos quisieron hacer creer que la casa era de la nuera del presidente, una mujer exitosa que mantiene a su marido y de la que su suegro afirmó que al parecer es una “mujer rica”, pero la realidad es que pertenecía a un contratista del gobierno federal.
Recientemente se conoció la denuncia presentada en contra de los hijos de López Obrador, de presunta participación en una red de “huachicol fiscal” y delincuencia organizada y el hijo mayor del presidente, en un comunicado afirmó que: “mi reputación se ha construido con años de trabajo, integridad y compromiso”, lo que sea que cada quién quiera interpretar por esto.
La realidad es que no se sabe a ciencia cierta en que ha trabajado o en que trabaja, como para darse ciertos lujos de la clase social y económica antes despreciada por ellos.
En su comunicado, se evidencia claramente que no sabe que la reputación no es lo que el diga de sí mismo, en muchos casos alabándose. La reputación se construye precisamente de la opinión que terceras personas tienen de uno.
Así las cosas con su confusuión de términos para confundir a la ciudadanía.